Estimada Teresa de Bilbao:
                                           Una norma general es no meterme en los asuntos de los demás. En este caso me veo obligado porque pienso que estás equivocada y estás poniendo en peligro tu negocio. Si tan “quemada†estás, y realmente deseas liberarte, simplemente deja el negocio y empieza otra actividad. Puedes venderlo, traspasarlo o lo que te apetezca, según las circunstancias, pero nunca utilizarlo en tu contra y contra tus clientes.
Los cupones son una molestia. Lo sé. Pero yo no tengo tu problema. Mis clientes tienen una tijerita a su disposición y ellos mismos se lo cortan y me lo entregan. Yo no los mando en la devolución. Simplemente anoto los correspondientes a los regalos repartidos (previa comprobación de las cantidad para que me cuadre) y me los abonan y punto. El problema se presenta si esa cantidad no cuadra ya que entonces hay una clara irregularidad. Efectivamente hay muchos que permiten que sus clientes se lleven el regalo sin abonar el periódico. Son tontos ya que les está costando el dinero. De cualquier forma en la viña del señor hay de todo.
Yo veo el regalo que va con el periódico como un “valor añadido†que me aumenta la venta, los ingresos de la caja y me fidelista al cliente. Después intento que no me compliquen la vida y punto. Para ellos intento ser honrado conmigo mismo, con mis colegas cercanos y con la distribuidora y el editor. Nunca entrego un regalo o atÃpico sin su correspondiente periódico.
También quiero comentar como llevo el tema de los cartones. Simplemente no pongo a la venta cartones de un euro (por poner un ejemplo). Los dejo reservados para aquellos clientes que me ofrecen garantÃas de que pueden hacer una colección. Nunca los vendo a personas que van de paso buscando. En todo si están interesados los pido y les hago que me manifiesten interés volviendo unos dÃas después. No estoy dispuesto a que se lleven los lanzamientos y luego hagan la colección en otro punto de venta. Mi negocio tiene poca superficie de almacenamiento y debo rentabilizarla al máximo. También suelo prever la demanda y realizar pedido calculando lo que voy a necesitar. Si después no le veo salido lo devuelvo inmediatamente para que otros compañeros puedan disponer de esa mercancÃa y, de paso, aligerar la factura. El dinero nuestro que tiene la distribuidora genera altos beneficios. Yo tengo una cuenta de alto rendimiento que me genera algún ingreso extra que me ayuda a solventar gastos generales, como agua, luz basura, teléfono, etc. Si vuestro banco no os hace una buena oferta, simplemente cambiad de banco. Hay muchos. Algunos no cobran nada de comisiones ni gastos mientras que otros te “sangranâ€. Al final de año esos gastos suponen mucho dinero, que también ayuda a solventar algunos gastos.
Yo no estoy para perder el tiempo ni “regalarâ€, estoy para vender. Cuanto más mejor. Te aseguro que mi mentalidad es la del Marketing más puro y mi estilo el empresarial. Todo lo que suele molestar a mi me da beneficios y me permite vivir mejor y trabajar menos. SÃ, trabajar menos puesto que mis ingresos son más altos y me permiten descansar los domingos y festivos. Esos beneficios los empleo en tener alguien que me eche una mano y poder dedicarle más tiempo a mi familia y a mi ocio personal. Puedo pagar media jornada, aunque reconozco que he tenido suerte pues encontré a una estudiante de turismo que me trata a la clientela como a reyes y están muy contentos.
Otro caso es del que sólo quiere amasar dinero y no ve más allá de sus narices. Esos son cuestiones personales, en las que no voy a entrar. Yo no vivo para trabajar. Trabajo para vivir e intento hacerlo lo mejor posible, aunque tenga menos dinero.
Referente a enviar a mis clientes a otro punto de venta, pues no me cabe en la cabeza. Para atender a mis clientes estoy yo. Me ha costado mucho ganármelos y no voy ser tan tonto de servÃrselos en bandeja a la competencia. Sólo me faltaba que yo trabaje para los demás. Si se van a comprar el periódico del domingo a otro negocio, al final se irán definitivamente. Para eso cierro los domingos y punto. Aunque no se lo aconsejo a nadie ya que salvo en ubicaciones muy concretas eso suele ser motivo de cierre.
Nuestro negocio es un negocio de trabajar de lunes a lunes. Para ello debemos organizarnos y llevarlo lo mejor posible, dentro de lo que cabe. El cliente no puede estar hoy sà y mañana no. Vamos, yo no lo harÃa. Por tanto, él está en su derecho de exigir la atención que se merece. Ya sea por un periódico o por cien. Me da igual. Desgraciadamente yo tengo un negocio en el que tengo que vender mucho (todo, lo posible y más) para sobrevivir. Mi margen es proporcional al precio del artÃculo que vendo y como su precio es pequeño, necesito vender muchos para que me luzca.
Otro caso serÃa si vendiese artÃculos caros y de lujo. Con uno estarÃa salvado y habrÃa ganado lo que estoy ganando en un año (por poner un ejemplo).
Si no estás contenta, cambia y termina con algo que te sobrepasa y te estresa hasta lÃmites que llevan a perder la lógica. Perdona que sea asà de crudo, pero creo que tu problema no es de cupones. Es un problema de estrés, ansiedad y mucho más. Probablemente eso no te deje pensar con claridad.
Supongo que te ofenderás y me culparas de todo tus males, pero yo lo veo asà y expreso mi opinión con el derecho que me da el ser humano y pensar.
Puedes ponerme verde, gritarme e insultarme, lo que te plazca, pero no va a cambiar mi idea, pues se ve claramente.
DecÃa Napoleón: “No me deis consejos que se equivocarme soloâ€. Esta frase (y otras muchas de pensadores) ha marcado mi vida desde que la leà por primera vez. Tiene razón. El problema se presenta cuando no sabemos aprender de nuestros errores. Entonces estamos avocados al fracaso. Tanto personal como empresarial.
Yo, humildemente, creo que debes reflexionar. Una retirada a tiempo es una batalla ganada y tú puedes ganar la tuya con tan sólo cambiar de estrategia. Piensa como si fueses el general que dirige tu negocio. Prueba diferentes estrategias y verás como al final la solución es mucho más sencilla de lo que la estás viviendo.
Perdóname por entrometerme en tus asuntos pero me recuerdas a otra compañera y ya he vivido esa experiencia. Ella arruino un negocio muy rentable y terminó trabajando 16 horas diarias en un bar de lunes a lunes por setecientos euros al mes. Pensaba igual que tú y no escucho a nadie. Ahora se lamenta y su competencia se está haciendo de fortuna con su clientela. De hecho cada dÃa trabajan menos porque dicen que ganan suficiente para poder cerrar y que no tienen competencia.
Sólo puedo mandarte un abrazo y pedirte que recapacites. “De sabios es errar, pero sólo de necios equivocarseâ€.
                                                              Juan.
Por la Web: 1
www.vendedoresdeprensa.com
Â
